El cierre del año trajo novedades importantes para los bolsillos de las familias que dependen de la asistencia estatal, tanto en el ámbito local como en el plano internacional. En la Argentina, los titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH) vieron reflejado en diciembre el último incremento trimestral previsto por la Ley de Movilidad. La Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) aplicó una suba del 20,87%, lo que elevó el monto de la prestación a $20.661.
Este ajuste no es un dato menor, ya que alcanza a un universo de 4,2 millones de niñas, niños y adolescentes, extendiéndose también a las jubilaciones y pensiones del sistema previsional. Sin embargo, hay que tener en cuenta la mecánica del cobro: mensualmente se percibe el 80 por ciento de ese total. El 20 por ciento restante se retiene y se acumula hasta que el titular presenta la Libreta AUH, el documento clave que certifica que los chicos están yendo a la escuela y cumpliendo con los controles de salud y vacunación obligatorios.
El trámite de la Libreta: plazos y requisitos
Para quienes todavía no hicieron el trámite, el reloj corre. Hay tiempo hasta el último día del año para presentar la Libreta completa en las oficinas de la Anses, y el dato positivo es que se puede ir sin turno previo. Este paso es fundamental no solo para cobrar el retenido, sino para que el Estado verifique la asistencia escolar y sanitaria de los menores.
La gestión es bastante directa. Primero, hay que descargar el formulario Libreta (PS.1.47) desde la sección Mi Anses usando la Clave de la Seguridad Social, aunque también se puede retirar impreso en cualquier oficina cercana al domicilio. Una vez con el papel en mano, se debe llevar al centro de salud y a la escuela para que las autoridades lo completen y firmen. Finalmente, se presenta el formulario junto al DNI del titular y del grupo familiar. El documento consta de cuatro partes esenciales: los datos del adulto responsable, la acreditación escolar, los controles sanitarios y el calendario de vacunación al día.
Un giro histórico en la protección infantil en Australia
Mientras en el plano local se ajustan los montos por inflación, en otras latitudes se están llevando a cabo reformas estructurales profundas en los sistemas de cuidado. En el estado de Nueva Gales del Sur (NSW), Australia, los cuidadores de acogida y familiares acaban de recibir una noticia largamente esperada: un aumento del 20 por ciento en su asignación de cuidado, la primera suba de este tipo en más de dos décadas.
Esta medida, que entró en vigencia el 1 de enero de 2026, busca aliviar la presión del costo de vida y fortalecer el apoyo a los niños vulnerables que se encuentran fuera de sus hogares de origen. El incremento es libre de impuestos y aplica a los cuidadores autorizados que reciben asignaciones legales, de apoyo, tutela o adopción a través del Departamento de Comunidades y Justicia.
Kate Washington, Ministra de Familias y Comunidades, fue contundente respecto a la situación previa: “Cuando llegamos al gobierno, los cuidadores me decían que no se habían sentido valorados en años”. Según la funcionaria, este ajuste es un reconocimiento al trabajo vital que realizan estas personas al brindar hogares seguros. En números concretos, esto se traduce en unos 4.576 dólares adicionales por año para quienes cuidan a un adolescente de 14 años, y 3.411 dólares más para los cuidadores de un niño de cinco años. La idea es que estos fondos cubran gastos cotidianos como comida, ropa, educación y actividades recreativas.
Reformas más allá de lo económico
El aumento en las asignaciones es solo una pieza dentro de un paquete de reformas mucho más amplio del gobierno laborista de Minns, valuado en 1.200 millones de dólares, destinado a la protección infantil. Los cambios incluyen la prohibición de proveedores de cuidado no acreditados y la introducción de licencias remuneradas por acogida para los empleados del gobierno de NSW.
Además, se establecerán las “Waratah Care Cottages”, gestionadas por el gobierno, y se contratará a más de 300 trabajadores dedicados a facilitar el tiempo en familia, ayudando a que los chicos mantengan el vínculo con sus familias biológica. Michael Tidball, Secretario del Departamento de Comunidades y Justicia, resumió el espíritu de la medida destacando que los cuidadores marcan una diferencia enorme cada día, y el sistema debía responder a ese esfuerzo.