El año no arrancó de la mejor manera para el sector energético local. Con la reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela y la luz verde de Donald Trump para comercializar el petróleo de ese país, los mercados reaccionaron rápido. La noticia le pegó de lleno a los papeles argentinos que cotizan en Wall Street. Empresas clave de la industria, como YPF, Vista, Pampa Energía y Transportadora de Gas del Sur (TGS), llegaron a registrar caídas de hasta un 7%. Si bien se vio un efecto rebote hacia la jornada del jueves, el escenario dejó mucha incertidumbre en el aire respecto a lo que viene.
La presión del barril y la carrera hacia 2030
La lógica detrás del desplome tiene que ver puntualmente con la oferta y el financiamiento. Una mayor inyección de barriles venezolanos presiona los precios internacionales a la baja. Al mismo tiempo, levanta la competencia por los capitales en una industria que vive de las grandes inversiones. Trump fue directo desde el día uno con su ya famoso lema republicano “perforá, nene, perforá”. Básicamente, la estrategia pasa por inundar el mercado para abaratar los costos energéticos, algo que suma un nivel extra de riesgo para los planes locales. Hoy el barril ronda los 60 dólares, un número lejano a los 110 dólares que se pagaban en 2022.
Para entender el impacto real de esta movida, solo hace falta mirar los tableros. YPF perdió cerca de 800 millones de dólares en su valuación, pasando de 14.187 millones a 13.306 millones en cuestión de días; su acción en Nueva York cayó un 6,5%, de 36,10 a 33,86 dólares. Vista, la compañía fundada por Miguel Galuccio, retrocedió un 7,74% (de 48,58 a 44,82 dólares). Por su parte, Pampa Energía, controlada por la familia Mindlin, bajó un 5%, de 87,88 a 83,53 dólares. A nivel global se producen unos 109 millones de barriles diarios, una tabla que lidera Estados Unidos con 13,9 millones, seguido por Rusia y Arabia Saudita con 8,9 millones cada uno, además de Canadá y China. Argentina apenas aporta el 0,8% de esa torta.
De cara al futuro, el plan del sector petrolero nacional es llevar los 850.000 barriles diarios actuales a 1,5 millones para el año 2030. Casualmente, Venezuela busca incrementar un 50% su producción para alcanzar ese mismo volumen en los próximos tres años, aunque para dar el salto desde su millón de barriles actual necesita desembolsar al menos 15.000 millones de dólares. Existe, de todos modos, una diferencia técnica de peso. El grueso de lo que extrae Estados Unidos y el codiciado Medanito de Vaca Muerta son crudos livianos, que ya representan más del 60% de nuestra producción y para los cuales las refinerías argentinas invirtieron fortunas en adaptación. El producto venezolano, al igual que el de Rusia o el de la cuenca del Golfo San Jorge, es crudo pesado.
Un nuevo horizonte para los capitales en Puerto Madero
Mientras la matriz energética lidia con los vaivenes de la geopolítica internacional y la competencia por el crédito, otros sectores de la economía apuestan fuerte al largo plazo. El mercado del real estate de alta gama acaba de dar uno de los pasos más resonantes de la última década en el país. Sofitel, la icónica marca francesa de lujo que forma parte del grupo Accor, anunció la construcción de su primer proyecto de residencias en Argentina: Sofitel Residences Buenos Aires Madero. No es un dato menor para la empresa, considerando que será su primer desarrollo residencial de este tipo en todo el continente americano y apenas el tercero a nivel mundial.
La megaobra se va a levantar en el exclusivo Dique 4 de Puerto Madero, producto de una alianza estratégica con la desarrolladora local Northbaires. Tendrá 43 pisos, 188 departamentos y 343 cocheras. Todo el diseño está pensado para el segmento ultra premium. Ocho ascensores de última generación van a garantizar el flujo dentro de un complejo que promete vistas directas al skyline porteño, el Obelisco, el río y la Reserva Ecológica. De esta forma, buscan combinar la dinámica urbana de la ciudad con la tranquilidad del entorno natural.
Todo el esquema operativo está respaldado por Accor One Living, una plataforma del grupo diseñada para integrar en 360 grados el desarrollo y la gestión de comunidades residenciales mixtas. El plan de obra tiene el corte de cinta proyectado exactamente para el 2030, el mismo año en que las petroleras esperan duplicar su capacidad. Esta jugada termina de consolidar la presencia de Sofitel en el Cono Sur, sumándose a los hoteles que ya operan en el país (Buenos Aires Recoleta y La Reserva Cardales) y en Uruguay (Montevideo Carrasco & Spa). Negocios diferentes, plazos parecidos. Frente a la volatilidad externa, el ladrillo de lujo sigue posicionándose como un refugio de valor para los grandes capitales.