Para entender la economía actual siempre sirve mirar de cerca cómo los distintos países manejan sus políticas impositivas. El Impuesto al Valor Agregado es un termómetro clave en este sentido. Arranquemos por nuestra región, donde el programa de Devolución del IVA sigue avanzando a paso firme, no solo en territorio colombiano sino en varias partes de América Latina. La idea de fondo es simple pero indispensable para darle una mano a las familias más vulnerables y amortiguar el peso que tiene este impuesto en las compras de todos los días.
Colombia y el desafío de la redistribución
Quien lleva las riendas de los pagos y administra estos subsidios es el Departamento de Prosperidad Social. Para poder cobrar este reintegro, que viene muy bien para aliviar el ticket del supermercado o del almacén, es condición excluyente estar anotado en el Sisbén IV. Básicamente, este sistema es el que se encarga de clasificar a los hogares según la plata que entra por mes.
Un dato no menor es que para este 2025 los montos de la ayuda pegaron un salto. Ya se fijaron los nuevos ciclos de pago y, como era de esperarse, la noticia despertó muchísima expectativa entre los colombianos que dependen de este ingreso.
El contraste nigeriano y los vaivenes de la recaudación
Mientras de este lado del mapa el foco está puesto en devolver una parte del impuesto, cruzando el Atlántico la historia pasa por cómo sostener la caja del Estado. En Nigeria, los números del IVA mostraron algunos altibajos en el último tramo del año. Para ser exactos, durante el cuarto trimestre de 2025 la recaudación cayó a 2,19 billones de nairas. Esto marca una baja del 3,78% si lo cruzamos con los 2,28 billones que habían entrado en el trimestre anterior.
Ojo, no todas son pálidas. Si miramos la película completa, los ingresos por este tributo en realidad crecieron casi un 13% respecto al mismo período de 2024. Esto te da la pauta de que la actividad económica gravada sigue traccionando. Según los datos que maneja el NBS, su oficina nacional de estadísticas, el rendimiento general de los ingresos se mantiene robusto. Se nota a las claras que hay un mayor cumplimiento a la hora de pagar y que la base de contribuyentes se va ampliando de a poco, más allá de que el consumo tenga rachas cortas de caída.
Sectores en alza y la balanza de los ingresos
Si nos metemos a desglosar los números, el IVA local se llevó la porción más jugosa aportando 1,16 billones de nairas. Lo recaudado por operaciones extranjeras dejó unos 503.130 millones y el IVA importador sumó otros 535.730 millones.
Ahora bien, el desempeño por rubros fue bastante dispar. Actividades como el suministro de agua, la gestión de residuos y el saneamiento registraron un salto fenomenal del 142%. El sector inmobiliario también pisó fuerte con un alza de más del 62%, seguido muy de cerca por las actividades vinculadas al mantenimiento de los hogares.
Por la vereda de enfrente, los servicios administrativos se cayeron un 23%. El campo tampoco tuvo un gran cierre, ya que la agricultura, la silvicultura y la pesca retrocedieron un 12%. Aun así, la industria manufacturera sigue siendo el gran motor de la recaudación porque aporta más de un 25% del total, escoltada de atrás por el rubro de la información y comunicación, y el sector minero.
Leyes para patear el tablero fiscal
Todo este escenario de fluctuaciones tiene un porqué y no se da en el vacío. Hay que recordar que a mediados de 2025, allá por el mes de junio, el presidente Bola Tinubu promulgó cuatro leyes para reformar de lleno la estructura impositiva del país.
Se trata de normativas de mucho peso institucional: la Ley de Impuestos de Nigeria, la Ley de Administración Tributaria, y las legislaciones que crean el Servicio Nacional de Ingresos y la Junta Conjunta de Ingresos. La apuesta del gobierno africano es clara en este sentido. Buscan blindar el sistema tributario y asegurarse de que la generación de recursos crezca de forma sostenida en los próximos años.